Cada 16 de agosto, Vinuesa (Soria) celebra una de las tradiciones más singulares de Castilla y León: la Pinochada. Una fiesta que combina historia, simbolismo y participación colectiva, y que se ha mantenido viva generación tras generación.
Un origen entre historia y leyenda
El origen de la Pinochada no es único, pero la versión más extendida remite a una disputa entre Vinuesa y Covaleda.
Según la tradición, la imagen de la Virgen del Pino apareció en un árbol situado en el límite entre ambos términos. Esto provocó un enfrentamiento por su posesión.
En ese conflicto, las mujeres de Vinuesa jugaron un papel decisivo. Armadas con ramas de pino, los llamados pinochos, lograron inclinar la balanza a favor de su pueblo.
Desde entonces, la celebración recuerda ese episodio.
Una fiesta con fuerte identidad
La Pinochada está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional y forma parte de las celebraciones en honor a la Virgen del Pino y San Roque.
Más allá de su origen, se ha convertido en un símbolo de identidad local, en el que participa todo el pueblo.
Dos cofradías y una organización tradicional
La celebración se articula en torno a dos cofradías:
- Nuestra Señora del Pino, formado por casados.
- San Roque, integrada por solteros.
Ambas mantienen una estructura tradicional, con figuras como capitán, alférez o sargentos, y se rigen por normas históricas que regulan su participación.
El desarrollo de la Pinochada
La jornada comienza con una comitiva que recorre el pueblo hasta la iglesia.
Allí se bendicen los pinochos que más tarde se utilizarán en la representación. Las mujeres, vestidas con el traje típico de piñorra, portan estas ramas como símbolo de la tradición.
Después comienza la parte central de la fiesta. Primero se enfrentan los hombres, organizados en filas, en una escenificación que se repite varias veces. A continuación, llega el turno de las mujeres, que reproducen el mismo esquema, esta vez con los pinochos.
El momento más esperado
Tras la representación, llega uno de los momentos más característicos. Las mujeres reparten pinochazos a los hombres, que aceptan el gesto con humor y responden con la frase tradicional: «de hoy en un año».
Un final que mezcla ritual, juego y costumbre.
Más que una recreación
La Pinochada no es solo una escenificación histórica. Es una forma de mantener viva la memoria colectiva, reforzar los lazos entre generaciones y conservar una tradición que define a Vinuesa.
En un contexto en el que muchas costumbres desaparecen, esta celebración sigue ocupando un lugar central en la vida del pueblo.
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