Las rosquillas de palo forman parte de esa repostería tradicional que durante generaciones ha pasado de unas cocinas a otras, muchas veces sin necesidad de un recetario escrito.
Ingredientes sencillos, elaboración casera y una forma muy característica definen este dulce que hoy recuperamos dentro de nuestras recetas tradicionales de Castilla y León.
Una rosquilla diferente
Aunque las rosquillas están presentes en numerosos recetarios tradicionales, existen muchas variantes dependiendo del lugar e incluso de cada familia. Las encontramos fritas, horneadas, aromatizadas con anís o limón, cubiertas de azúcar…
Las rosquillas de palo se reconocen especialmente por su forma alargada, diferente a la clásica rosquilla circular.
Y, como sucede con muchas recetas transmitidas de generación en generación, no existe una única manera de prepararlas. Las cantidades, los aromas o incluso algunos ingredientes pueden cambiar de una casa a otra.
Ingredientes para preparar rosquillas de palo
Para elaborar nuestras rosquillas necesitaremos:
- 4 huevos
- 200 ml de aceite de oliva suave
- 200 ml de leche
- 200 g de azúcar
- Harina, la que admita la masa
- 1 sobre de levadura química
- Ralladura de limón
- Un chorrito de anís
- Aceite para freír
- Azúcar para el acabado
Cómo hacer rosquillas de palo paso a paso
- Preparamos la mezcla: Batimos los huevos con el azúcar hasta conseguir una mezcla homogénea.
- Incorporamos los ingredientes líquidos: Añadimos la leche, el aceite, la ralladura de limón y un chorrito de anís. Mezclamos bien para integrar todos los ingredientes.
- Hacemos la masa: Incorporamos poco a poco la harina junto con la levadura. Lo hacemos progresivamente hasta obtener una masa manejable que podamos trabajar con las manos sin que resulte demasiado.
- Dejamos reposar: Una vez preparada la masa, la dejamos reposar unos minutos antes de comenzar a formar las rosquillas.
- Damos forma a las rosquillas: Tomamos pequeñas porciones y formamos con ellas tiras alargadas. Esta peculiar forma es una de las características que distingue a las rosquillas de palo de otras variedades.
- Freímos: Calentamos abundante aceite y vamos friendo las rosquillas por tandas hasta que estén doradas de manera uniforme.
- Eliminamos el exceso de aceite: Las retiramos con cuidado y las colocamos sobre papel absorbente.
- Terminamos con azúcar: Antes de que se enfríen completamente, las pasamos por azúcar y las dejamos reposar. Ya tenemos nuestras rosquillas de palo listas para probar.
Recetas que sobreviven en los cuadernos de cocina
Hay una expresión en esta receta que dice mucho sobre la cocina tradicional: «harina, la que admita».
Durante mucho tiempo no se cocinaba pesando cada ingrediente al gramo. Las cantidades se ajustaban según la experiencia, el aspecto de la masa y ese conocimiento adquirido después de preparar una misma receta y otra vez.
Precisamente por eso podemos encontrar diferentes versiones de un mismo dulce. Cada familia podía adaptar la elaboración y terminar haciendo suya la receta.
Las rosquillas de palo son un buen ejemplo de ese patrimonio gastronómico cotidiano que también merece conservarse. Recetas sencillas que continúan preparándose y que nos hablan de costumbres, productos y formas de cocinar transmitidas entre generaciones.
Porque el patrimonio de Castilla y León también se encuentra alrededor de una mesa. Si quieres descubrir más recetas tradicionales de nuestra comunidad autónoma, continúa visitando nuestra web.
Imagen: Oficina de Turismo de Valladolid
