
Hay planes que se disfrutan… y otros que se saborean. Y lo que va a pasar del 15 al 17 de mayo en Villalba de Losa entra directamente en la segunda categoría.
La I Feria del Queso llega con una propuesta que apetece desde el primer momento: pasear, probar, descubrir y dejarse llevar entre algunos de los mejores quesos del país.
Un fin de semana para perderse entre sabores

Durante tres días, este rincón del norte de Burgos se llena de vida con la presencia de 20 queserías llegadas de distintos puntos de España.
No es solo la cantidad, es la variedad. Quesos suaves, intensos, cremosos, curados… de esos que pruebas y automáticamente piensas: «esto no lo había probado antes».
Desde clásicos como el queso zamorano o el manchego, hasta joyas como la Torta del Casar, el Idiazabal o propuestas menos conocidas que sorprenden desde el primer bocado.
Más que una feria: un plan que apetece
No hace falta ser experto. De hecho, casi mejor no serlo. Aquí vienes a disfrutar. A probar algo nuevo. A dejarte recomendar y comentar con quien tienes al lado si ese queso te ha gustado más o menos.
Porque ese es el ambiente: cercano, sencillo, de pueblo… pero con mucho nivel.
Además, durante todo el fin de semana habrá catas, charlas y actividades que hacen que la experiencia vaya mucho más allá de «ir a comprar queso».

Un lugar pequeño con una idea muy grande
Villalba de Losa no ha montado esto por casualidad. Esta feria del queso nace con intención de quedarse. Y también como parte de algo más grande: su incorporación a la Ruta Europea del Queso, una red que apuesta por el queso como motor de vida en el medio rural.
Y se nota. Porque no es solo un evento. Es una forma de poner en valor el territorio, el producto y todo lo que hay detrás.
Completa el plan: qué ver y hacer alrededor
Y si vas, aprovecha y completa el fin de semana con otros planes por la zona.
Villalba de Losa está en plena comarca de Las Merindades, una zona llena de pequeños pueblos, paisajes abiertos y rincones que invitan a ir sin prisa.
Muy cerca tienes Medina de Pomar (a unos 35 minutos), uno de los núcleos más importantes de la zona. Allí puedes visitar el Alcázar de los Condestables, que alberga el Museo Histórico de Las Merindades, y dar un paseo por su casco antiguo.
A poca distancia también está Frías. Su castillo, colgando sobre la roca, y sus casas medievales crean una de esas imágenes que se quedan grabadas.
Si te apetece naturaleza, el entorno es perfecto. Puedes acercarte al Salto del Nervión, el mayor salto de agua de la península ibérica, situada a unos 30 minutos.
Y si quieres seguir explorando, toda la zona está salpicada de miradores, pequeñas rutas y pueblos con encanto donde parar casi sin planearlo.
Un plan fácil de decir que sí
De esos que no necesitas pensar demasiado. Un paseo, algo rico que probar, buen ambiente… y un fin de semana diferente.
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