Si paseas por Covarrubias, es fácil quedarse con lo evidente: sus calles, su aire medieval, la colegiata… Pero hay una historia que no siempre se ve a simple vista y que, cuando la descubres, cambia por completo la forma de mirar el lugar.
En este pequeño pueblo de Burgos está enterrada una princesa de Noruega. Puede sonar extraño, pero es completamente real. Y además, tiene sentido si se entiende el contexto de la época.
Un viaje que cruzó media Castilla
La protagonista es Cristina de Noruega, hija del rey Haakon IV. Nació en Bergen en 1234 y, como ocurría en muchas casas reales medievales. su destino estuvo marcado por la política.
En el siglo XIII, los matrimonios eran una herramienta clave para cerrar alianzas entre reinos. En ese contexto, la corona noruega y la de Castilla establecieron un acuerdo que implicaba el viaje de Cristina hasta la península.
En 1257, con poco más de veinte años, emprendió un recorrido largo y complejo para la época. No fue un desplazamiento directo: combinó trayectos por mar y por tierra, atravesando distintos territorios europeos hasta llegar a Castilla.
Castilla, alianza y matrimonio
En aquel momento gobernaba Alfonso X el Sabio, una figura clave en la política europea del momento. El objetivo de la llegada de Cristina era reforzar esa relación entre reinos. Finalmente, en 1258, se casó con el infante Felipe, hermano del rey.
El matrimonio se celebró en Valladolid y marcó el inicio de una nueva etapa en la vida de la princesa, completamente alejada de su entorno original.
Una vida lejos de su origen
Tras la boda, la pareja se instaló en Sevilla. Allí vivió Cristina sus últimos años. El cambio debió de ser considerable: clima, paisaje, cultura,… todo era distinto a lo que había conocido en Noruega.
Falleció en 1262, apenas cuatro años después de su llegada a Castilla, y sin descendencia.
Covarrubias: el final de la historia
Tras su muerte, sus restos fueron trasladados a la colegiata de San Cosme y San Damián, en Covarrubias.
No es un lugar elegido al azar. El infante Felipe, su esposo, había estado vinculado a este enclave, lo que explica que finalmente fuese enterrada allí.
Hoy, su sepulcro se conserva en el claustro, integrado dentro del conjunto histórico de la localidad.
Redescubrir una historia olvidada
Durante siglos, la figura de Cristina pasó prácticamente desapercibida. No fue hasta 1958 cuando, tras el estudio de un sepulcro en la colegiata, se identificaron sus restos.
A partir de ese momento, su historia volvió a salir a la luz. Este redescubrimiento reforzó además la relación entre Covarrubias y Noruega, que continúa en la actualidad.
Un vínculo que sigue vivo
Esa conexión se puede ver hoy en varios puntos del municipio.
Uno de los más representativos es la capilla de San Olav, inaugurada en 2011 a las afueras de Covarrubias. También es habitual encontrar referencias a este vínculo en el propio pueblo, lo que convierte esta historia en algo más que un episodio del pasado.
Una historia que cambia la mirada
Lo interesante de todo esto no es solo el dato, sino lo que implica.
Covarrubias no es solo un conjunto histórico bien conservado. También es un lugar donde una historia medieval conecta Castilla con el norte de Europa de forma directa.
Y eso hace que, cuando vuelves a pasear por sus calles, ya no lo veas igual.
Si quieres descubrir más sobre Castilla y León y su historia, sigue explorando la web de Patrimonio Activo CyL.
Imagen: Ayuntamiento de Covarrubias
