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Bicicleta, historia, turismo, cultura y peregrinaje: Ruta Teresiana

autor Administrador

De los históricos adoquines que dan forma al firme de la calzada romana del abulense Puerto del Pico, cuidadosamente colocados para salvar el pronunciado desnivel, hasta los caminos del Valle de Pineda y los de la montaña palentina, por ejemplo, podemos encontrar entretenidas e interesantes rutas para el disfrute de la bicicleta y el cicloturismo, con distintos perfiles, dificultades o niveles, que nos darán a conocer un buen número de parajes, recursos, pueblos e infraestructuras de nuestra comunidad castellano y leonesa. Itinerarios con singulares características que podemos transformar en una actividad turística sostenible, familiar, cultural, de ocio o deportiva.

Hoy os vamos a contar que existe una ruta cultural y de peregrinación entre Ávila y Alba de Tormes (Salamanca): ‘Ruta Teresiana, de la cuna al sepulcro’. Un camino histórico y espiritual que enlaza estas dos localidades, atravesando otros tantos lugares importantes en la vida y obra de Teresa de Jesús (y algunos relacionados con San Juan de la Cruz), y que nos puede servir como pretexto para practicar, al ritmo que deseemos, cicloturismo.

El camino desde Ávila, discurre por Narrillos de San Leonardo, Cardeñosa, Peñalba, Gotarrendura, El Oso, Papatrigo, Narros de Saldueña, Collado de Contreras, Fontiveros, Rivilla de Barajas, Narros del Castillo y Duruelo, hasta Mancera de Abajo. En Mancera, la ruta se divide en Norte y Sur hasta Alba de Tormes.

  • Ruta sur: Desde Mancera de Abajo, atravesando Macotera, Tordillos, La Lurda y Garcihernández, hasta Alba de Tormes. Total Camino Sur: 107 km
  • Ruta Norte: Desde Mancera de Abajo hasta Alba por Bóveda del Río Almar, Peñaranda de Bracamonte, Nava de Sotrobal, Coca de Alba, Peñarandilla y Garcihernández. Total Camino Norte: 117 km

Es éste un recorrido en el que el peregrino podrá disfrutar, en una o varias jornadas, en uno u otro sentido, de los austeros paisajes y los monumentos, y, como indican en su página web, de la mano de Teresa, vivir una experiencia enriquecedora de encuentro con los demás y contigo mismo.

Itinerario bien señalizado

El itinerario está muy bien señalizado: postes en los caminos; en las localidades encontraremos placas en fachadas y flechas en el suelo). En un momento dado, al llegar a la localidad salmantina de Mancera de Abajo, el itinerario sufre una bifurcación y el ciclista o el senderista pueden elegir entre el ramal Norte o el ramal Sur. A lo largo de toda la ruta, entre inmensos campos de cereal o colza, encontraremos grandes hitos blancos que nos marcan el sentido del camino. Además, en algunos cruces se han establecido señales complementarias para avisar de ciertos peligros, y a la entrada y la salida de las localidades de esta ruta, podremos ver unos paneles informativos que mostrarán, además de la vinculación de Santa Teresa con cada municipio, datos acerca de los distintos servicios de alojamiento, restaurantes, horarios de misas, albergues, farmacias…

Es un recorrido en el que el peregrino podrá disfrutar de los austeros paisajes y los monumentos (…), vivir una experiencia enriquecedora de encuentro con los demás y con uno mismo..

A lo largo de la ruta atravesaremos un buen número de localidades, más o menos grandes, en las que podremos encontrar fuentes, tiendas de alimentación, bares, restaurantes, alojamiento, transporte, consultorios médicos o centros de salud, etc. Además, esta actividad nos acerca a un rosario de templos que atesoran soberbios artesonados y retablos, sumado a esas curiosas construcciones donde el ladrillo macizo se convierte en arte en los sencillos, a la vez que interesantes y llamativos, edificios mudéjares de estas comarcas. Arte mudéjar, desarrollado en estas zonas entre los siglos XII y XIII, adaptando las técnicas mudéjares al románico y con el ladrillo como claro elemento identificador, y que bien merece una tranquila visita.

Durante nuestro caminar podremos ir acumulando sellos en la “andariega”, el documento acreditativo (similar a la “compostelana” del famoso Camino de Santiago) que muestra el hecho de haber realizado la peregrinación y que se otorga en el Carmelo de Ávila o el de Alba de Tormes una vez se han completado las etapas. Durante el camino, en ayuntamientos y parroquias de los distintos municipios, se podrá recoger la acreditación e ir sellando.

Como hemos comentado, todos estos pueblos esconden un rico e interesante patrimonio fundamentalmente representado en sus iglesias, monasterios o conventos y también, como no podía ser de otro modo, en sus fiestas, en sus platos y en sus tradiciones.

Un camino sencillo, de etapas llanas que unen pueblos muy cercanos entre sí, lo que facilita el descanso o la posibilidad de hacerlo en familia. Invitamos a los participantes a realizar una pausa y charlar con los vecinos, probar los platos típicos de la zona en los bares y restaurantes, y a descubrir de forma calmada el rico patrimonio cultural, histórico, artístico y monumental de estos pueblos.

Si quieres disfrutarla un poco más y recorrer su esqueleto, tienes la posibilidad de subirte a sus alturas y recorrer el adarve, tienes varios accesos a este recorrido, al que se accede mediante el pago de una módica entrada. Si lo caminas en su totalidad andarás sobre ellas más de un kilómetro y medio. Una vez arriba, cambia la perspectiva, pasas de ser un guerrero hostigador a un defensor sobre un muro inexpugnable, desde el que puedes observar un horizonte amplio y limpio moteado de pequeñas poblaciones o los perfiles de la sierra.

Visitar Ávila y su muralla es dar un paso a tras en el tiempo, caminar por un pasado que nos recuerda a medievo, a palacios, a vida eclesiástica, barrios de gremios, iglesias y catedral, y a espacios de mercadería que sirvieron para el trasiego de alimentos, animales y productos de la tierra: vida sana y a la vez dura, que inevitablemente ha de desembocar en alguna parada para reponer fuerzas.

En esta ciudad es fácil disfrutar de alguno de los múltiples locales hosteleros, pues además de tener una amplia oferta, esta es de calidad. Te recomendaría que no te pierdas una visita al Palacio de Los Velada, establecimiento ubicado en el palacio del mismo nombre, situado en un lateral de la puerta de la Catedral. Es un espacio cálido, confortable y sorprendente. Si lo que quieres es tomar una tapa y un vino, la calle San Segundo, pegada al lienzo este de la muralla, te ofrece múltiples posibilidades, si bien me gustaría recomendarte La Bodeguita de San Segundo. Finalmente, no te vayas de Ávila sin probar las patatas revolconas; un plato respaldado por años de tradición.

Si quieres conocer más historias de deportes en Castilla y León como esta, busca en nuestra web.

Podemos ampliar la información y acceder a los mapas a través de su web oficial: https://rutateresiana.com

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