Hay cosas que todo el mundo sabe sobre Segovia. Una de ellas es que su acueducto es una obra romana. Pero hay otra historia, menos conocida, que lleva siglos contándose en la ciudad. Una historia en la que aparece el diablo.
La leyenda que rodea al acueducto de Segovia
Según la leyenda, una joven aguadora, cansada de subir agua todos los días hasta su casa, decidió hacer un trato desesperado.
El diablo le prometió llevar el agua hasta su puerta antes del amanecer. A cambio, se quedaría con su alma. Era un acuerdo. Si el trabajo estaba terminando antes de que cantara el gallo, la joven perdería todo.
Una carrera contra el tiempo
Esa noche, mientras la ciudad dormía, el diablo comenzó a trabajar sin descanso. Piedra a piedra, levantó una estructura que empezaba a parecerse mucho el acueducto que hoy conocemos.
Mientras tanto, la joven, arrepentida, rezaba para que algo fallara. Y falló. Justo antes de colocar la última piedra, cantó el gallo. El diablo no llegó a terminar la obra… y perdió la apuesta por un solo sillar.
El diablo que sigue en la ciudad
La historia no se quedó solo en palabras. Hoy, en Segovia, puedes ver al protagonista de esta leyenda. En la calle San Juan hay una escultura de un pequeño diablo, lejos de cualquier imagen aterradora: sonriente, casi burlón, sosteniendo la piedra que no llegó a colocar.
Incluso aparece haciéndose un selfie con el acueducto de fondo, como si también formara parte de la historia que todos quieren recordar.
Otra forma de entender el acueducto
El acueducto sigue siendo una obra de ingeniería romana. Pero esta leyenda añade algo más.
Porque a veces, lo que hace especial a un lugar no es solo cómo se construyó… sino lo que la gente ha contado sobre él durante siglos.
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Imagen: Turismo Segovia
